Niemeyer pone techo a Brasilia February 19, 2008

El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, a sus 100 años, ha ideado una torre de 170 metros de altura para Brasilia, la ciudad erguida de la nada entre 1957 y 1963 y diseñada por el prestigioso arquitecto en compañía de Lucio Costa, tomando como guía la fusión entre lo práctico y lo artístico. El autor del Centro Cultural que llevará su nombre en Avilés presentó esta semana su último proyecto.
La torre estará coronada por una antena para señal de televisión digital y su construcción se iniciará este mismo año, con un coste de 12 millones de dólares. Construida en cemento, tendrá un eje central cilíndrico y dos enormes «pétalos», como el centenario arquitecto ha denominado a dos estructuras añadidas, que le darán al conjunto un aspecto similar a una flor típica de la región central de Brasil.
Ambos «pétalos» estarán situados a unos cien metros de altura y serán cubiertos por enormes cúpulas de vidrio, que abrigarán restaurantes, miradores y un centro de exposiciones, desde los que se tendrá una privilegiada vista panorámica de la ciudad.
A esos espacios se accederá por ascensores internos y cerrados, pues para Oscar Niemeyer «no era imprescindible» que éstos fueran panorámicos, indicó Niemeyer en la presentación del proyecto al gobernador del distrito federal de Brasilia, José Roberto Arruda. El gobernador de Brasilia destacó que la estructura será «la torre Eiffel de la ciudad» y «será imposible» que quien pase por la capital de Brasil no visite el lugar. «Será el mejor sitio para las parejas enamoradas», agregó Arruda. Niemeyer explicó que, cuando pensó en los miradores y en un restaurante a esa altura, su idea fue que «los visitantes se detengan a tomar una copa, a conversar y comenten las bellezas de la capital, en aquellos momentos en que les parecerá todavía más bonita».
También dijo que está convencido de haber logrado con el diseño lo que siempre lo ha guiado en su trabajo como arquitecto: «Crear sorpresa, espanto y emoción».
Niemeyer nació el 15 de diciembre de 1907 en Río de Janeiro y fue pupilo del arquitecto de origen suizo Le Corbusier. Considerado en el mundo de la arquitectura como un «mago de las curvas», fue uno de los pioneros del modernismo y sus obras están regadas por cinco continentes.
La torre de Oscar Niemeyer en Brasilia superará en treinta metros a las tres que Santiago Calatrava ha proyectado para Oviedo. Sin embargo, quedará muy lejos de la que el arquitecto valenciano ha diseñado para Chicago (EE UU), la Chicago Spire, con forma espiral y que alcanzará los 610 metros de altura, superando a la Torre Sears.

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