Edificios que enferman: estornudos e irritación en horario de trabajo September 4, 2007

Mientras unos usan remeras de algodón, otros visten poleras de lana. Y aunque todos llegan a sus sitios de trabajo y se sacan uno a uno los múltiples abrigos que el frío les obliga a portar, estas personas tienen: goteo nasal, picazón y sequedad en la garganta, ronquera, tos seca, sensación de opresión y dolor de cabeza. También comparten otra característica, muchos de estos síntomas desaparecen durante los fines de semana.

Trabajadores de: oficinas, hoteles, clínicas, centros comerciales, laboratorios, fábricas, farmacias, industrias y organismos comerciales -y la lista es interminable- padecen las consecuencias del Síndrome del Edificio Enfermo, que se caracteriza por presentar un conjunto de molestias y enfermedades originadas sobre todo por la mala ventilación de las construcciones y la variación de las temperaturas. Esta última particularidad está siendo muy marcada en el invierno 2007 mendocino, y ha generado más casos de infecciones respiratorias de la vía aérea superior.

Si bien este síndrome no es nuevo -la Organización Mundial de la Salud lo categorizó en la década del setenta, época en que las oficinas comenzaron a quedar siempre cerradas-, en 2007 el frío intenso actualizó la problemática y enfermó a más de un trabajador. Aunque las empresas enmascaran sus datos, los profesionales que se desempeñan en Medicina Laboral aseguran que las infecciones respiratorias aumentaron, entre otros factores, por los violentos cambios de temperatura.

Sinusitis de diferentes tipos, laringitis, bronquitis y neumonitis se anotan entre los trastornos que más afectan a las vías respiratorias altas. Veinticuatro grados centígrados en la oficina y un grado bajo cero en la calle tienen una fuerte repercusión en el cuerpo. “Se produce una hipereactividad respiratoria, es decir, una respuesta exagerada generada por las agresiones externas. Además, las oficinas no se ventilan bien y los virus quedan en el ambiente, en los filtros de la calefacción y en los equipos de aire acondicionado; se produce lo que llamamos ‘cerrazón’ de ambientes”, explicó Luis Urdaniz, director de la carrera de especialización en Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo de la UNCuyo.

La ventilación del edificio es un factor fundamental para gestar un medio favorable de trabajo. Lo óptimo -apuntó Horacio Cangelosi, especialista en Bioarquitectura- es abrir puertas y ventanas dos veces por día durante media hora y, si se puede, en la mañana, momento del día en que el aire es puro.

“El recambio natural de aire es la mejor opción. Otro aspecto importante es saber controlar los equipos de calefacción; en muchas organizaciones no los saben usar y la gente tiene que soportar el calor cuando afuera hay temperaturas mínimas”, completó el coordinador del Observatorio de Desarrollo Urbano del Colegio de Arquitectos de Mendoza.

Un mal actual

Cada vez que Antonella (35) sube la escalera que la conduce directamente a su escritorio, en un banco céntrico, sabe que tendrá que comenzar a luchar contra la sequedad de la piel y el lagrimeo de sus ojos. “El ambiente está tan seco, que la piel se enrojece. Además, a medida que van pasando las horas llega el lagrimeo”, relató la joven contadora.

Estos síntomas también forman parte del Silk Buildings Syndrome. Trastornos oculares, cutáneos y generales, tales como: mareos, náuseas, dolor de cabeza y dificultad para concentrarse tienen que ver con el ambiente laboral. “Hoy las personas pasamos algo más del 85 por ciento de nuestro tiempo en edificios, por lo que tenemos que conocer a qué estamos expuestos”, argumentó el arquitecto Juan José Chamorro, de la Universidad de Mendoza, que está realizando su tesis doctoral en Hábitat y Patologías.

Por eso, hay que saber que la mala aplicación de la tecnología aporta una atmósfera de trabajo negativa. “Los iones (átomos con carga eléctrica) positivos y negativos equilibran la atmósfera. Pero en un edificio con muchas computadoras, teléfonos celulares, televisores, alfombras sintéticas y elementos plásticos aumentan los iones positivos, lo que genera alteraciones físicas, como dolores de cabeza, y psíquicas, como irritación”, señaló Cangelosi.

Por otro lado, se advierte -continuó el arquitecto- que los sistemas de iluminación suman molestias en el trabajo si no están bien calibrados. Por ejemplo, el bombardeo de luces fluorescentes ayuda a la desconcentración, mientras que las dicroicas generan menos perjuicios para la salud.

Los problemas que originan en las personas estos espacios, con mobiliario de plástico y conductos de ambientación, se reproducen en la actualidad. “Edificios inteligentes”, con todas las aplicaciones tecnológicas posibles, que propagan estornudos e irritación, pero eso sí, sólo de lunes a viernes.

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This entry was posted on Tuesday, September 4th, 2007 at 6:09 am. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. If you're wondering how to get your own icon next to your comment, go visit gravatar.com and get yourself hooked up.
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